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The John Butler Trio - Ocean



El Ciego


“Al mirar sin los ojos apreciamos cada momento con cautela,

incentivamos a aquellos otros sentidos y creamos con belleza la escena”


Desde el otro lado del espejo te sentí...

clara y brillantemente suave,

en el solitario cuarto de los sueños.

Con esa pequeña mueca de sonrisa.

aferrando con caricias la almohada,

enroscada entre tus sábanas.


Desde el otro lado del espejo te oí…

tus piernas desenvueltas,

libres de cadenas se mostraban.

Tibias por el calor del sol naciente,

a cada instante las acariciaba,

siendo cada partícula de luz que ellas reflejaban


Desde el otro lado del espejo te imaginé...

dulce y evidentemente bella te esbocé.

Oculta en esa aparente calma,

respirabas mi perfume y sin estar sonrojada,

espiabas a mis espaldas,

cada una de mis penetrantes miradas.


Mm. Clerici

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Pequeña sucesión de relatos recurrentes



Musica de Leo Sujatovich
Unicenter

¿Parte 1?

La noche.
Una leve brisa tiñe el negro en blanco y en negro otra vez. En un instante inoportuno me derrito en barro, imposible de evitarlo, solo miro. Callo ante mi propio reflejo en cada uno de estos pequeños espejos. En un camino precario de herraduras y arados la oscuridad me presenta infinitos desafíos, sigo a paso firme y disfruto nuevas aventuras en cada sombra que encuentro al paso. Ni se tocan ni se ven, serán intangibles hasta el próximo amanecer. Pero se sienten, se hacen presentes en mi despliegue corporal, son seres, son cosas, son en parte todo aquello que mi cuerpo toca.


El tiempo.
Y qué si no son momentos?, si no lugares, imágenes y hasta sueños. Una sucesión de activos recuerdos…
Y qué si cambia?, se erosiona, se maquilla e implosiona. Si lo tocas se detiene y hasta donde lo extiendas se mantiene…
Comprendo que varía, tiene historia y supo ser mi guía. Recorría pensamientos y censuraba mi locura. Ahora en mis sueños se esconde, juega entre ideas con mi esencia y aunque lo llamen no responde.

Mis ojos.
Ven lejos lo cercano y hacen foco en lo pasado. Desvanecen, recrean, y penetrantes se entierran. Reconocen y toman apunte, luego proyectan cada preciso acorde y respiran. A la carencia de imagen improvisan bocetos de figuras, remarcando cada pequeña nervadura. Si no son sinceros, son extraños, de cualquier modo ya he dejado de usarlos. Sufren, enroscados, cada gota portadora de botellas de naufragios.

Y no hay duda…
Sigo existiendo... y en algún lugar de la tierra soy centro de éste mi mundo. Recuerda lo que leíste pero detente en este preciso momento.

......“Como verás estoy dormido y ahora siento algo distinto”.

Mm. Clerici